Sasa Curcic, sinónimo de exceso

En 1972, el día de San Valentín para ser más concretos, la ciudad serbia de Belgrado vio nacer a Sasa Curcic, uno de los más prometedores futbolistas de la por aquel entonces existente Yugoslavia.

UN FUTURO BRILLANTE

El bueno de Sasa, al que luego conoceremos más a fondo, comenzó a brillar en las filas del OFK Belgrado. Lo tenía todo, incluido el desborde y la creatividad, dos características que siempre han sido tremendamente demandadas en el mundo del balón.

Allí, aún iniciándose en el profesionalismo, protagonizó su primer episodio díscolo mientras se recuperaba de una grave lesión.

Su club, el OFK, consciente de la bomba de relojería que tenía en plantilla decidió concentrarlo en un hotel de la capital hasta que, un par de semanas y 160.000 marcos alemanes después, descubrieron que la mayor parte de su rehabilitación la llevaba a cabo en el bar al tiempo que invitaba a todos los presentes para así impresionar a una bailarina rumana de la que se había enamorado.

Sasa junto a su gran amigo Milosevic, quien posa en el otro extremo de la fotografía.

Tal era su progresión que con apenas 19 años debutó como internacional absoluto con la selección yugoslava en el encuentro que les enfrentó a la siempre potente canarinha. Y de ahí al Partizan, a entablar una estrecha relación con Savo Milosevic, un viejo conocido de nuestra liga.

UNA NUEVA AVENTURA

En 1995, y después de ser apodado como Djani por su afición a los trajes de Gianni Versace, aterrizó en la Premier League para enrolarse en las filas Bolton Wanderers.

Cuenta la leyenda que su llegada al fútbol inglés vino motivada por el rechazo del Atlético de Madrid, quién con Radomir Antic al frente decidió prescindir de sus servicios. El entonces entrenador colchonero sabía de la fama que acompañaba a su compatriota y no arriesgó con su fichaje, dándole poco después el tiempo la razón.

En Bolton su estancia fue breve e intensa. El equipo descendió pero Curcic se convirtió en el ídolo de la afición, siendo elegido como el mejor jugador del encuentro en 18 de los 28 partidos en que participó.

El Aston Villa, con Milosevic como mediador, le dio una merecida segunda oportunidad en la máxima categoría del balompié inglés. Aquella experiencia fue definida por Sasa como la peor de su vida, y es que las 50.000 libras mensuales que percibía apenas le permitían llegar a final de mes. Además, coincidió con un Collymore con quien formó una dupla letal lejos del terreno de juego.

Una instantánea de su paso por Birmingham.

Dos años después, ya en 1998, decidió cambiar de aires y firmar por el Crystal Palace, donde la noche londinense le esperaba. En la capital inglesa, y tras invertir parte de su dinero en restaurar una nariz y dentadura destrozada por la cocaína, conoció a Naomi Campbell -con quién llegó a tener una relación sentimental- y Robbie Williams.

Uno de sus episodios más destacados de su paso por Londres fue cuando se manifestó solitariamente en contra de la intervención de la ONU en Serbia por la Guerra de Kosovo.

EL SUEÑO AMERICANO

Estados Unidos, un territorio aún por explorar en clave futbolística, estaba dispuesto a darle a Sasa una nueva oportunidad, la enésima en su trayectoria.

Allí entabló amistad con Dennis Rodman, Puff Daddy y Hugh Hefner. Casi nada. Había salido de Guatemala para meterse en Guatapeor, como reza aquel refrán.

Rodman, compañero de fatigas de Sasa.

Poco después puso fin a su relación contractual con el Metrostars de Nueva York para así volver a Europa y enrolarse en las filas del Motherwell escocés, su último equipo antes de retirarse en el Obilec de su país natal.

Fue entonces cuando antes de entrar en la treintena decidió colgar las botas. En su despedida aseguró que dedicaría su tiempo a las mujeres, única y exclusivamente.

Me retiro del fútbol para dedicarme a follar. No ficharía por otro equipo ni aunque me ofrecieran 15 millones de dólares. Otra cosa sería que me ofrecieran 15 mujeres.

CAÍDA EN PICADO

Ya como futbolista se había asomado en más de una ocasión al precipicio, pero no fue hasta después de retirado cuando acabó despeñandose por él.

Acabó como tristemente lo hacen otras tantas estrellas, sólo y en la calle, dependiendo de la caridad de otras personas para sobrevivir.

Años después la vida volvió a sonreírle, dándole una nueva oportunidad. Fue elegido para participar en el Gran Hermano de famosos celebrado en Serbia, saliendo campeón del mismo. Aquel logro le permitió publicar un libro sobre sus excesos y vivencias, consiguiendo así unos ingresos extras para saldar las múltiples deudas que acumulaba.

Curcic, a su paso por el reality.

Ahora se pasea por los platós televisivos y concede exclusivas sobre su antigua vida. La última de ellas salió a la luz hace apenas una semana cuando comentó haber mantenido relaciones sexuales con Carmen Electra, esposa del ya mencionado Dennis Rodman.

Sasa, como ha reconocido en más de una ocasión, siempre ha tenido presente la figura de George Best, un jugador con quién, salvando las distancias, comparte ciertos rasgos.

Ambos hemos gastado dinero en mujeres, alcohol y coches, pero yo no pienso acabar como Best, eso lo tengo claro.

Y esta es la curiosa, díscola y triste historia de quién podría haber marcado una época en el fútbol europeo.

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