NY Cosmos, el cuento de hadas que acabó en pesadilla

Es hora de conocer a fondo la curiosa historia de esta franquicia neoyorkina.

El NY Cosmos, o Cosmos como es conocido en Estados Unidos, fue una franquicia futbolera fundada a comienzos de la década de los 70’ por dos ejecutivos discográficos de Atlantic Récords, los hermanos turco-estadounidenses Ahmet y Nesuhi Ertegün.

Cierto es que el gran culpable del éxito de la entidad no fue otro que Steve Ross, el entonces presidente de la Warner Comunications, quien desde un primer momento se encargó de brindarle a la franquicia el apoyo económico necesario para convertirse en una referencia del balompié nacional.

Steve Ross, el gran culpable de todo.

Además, muchos atribuyen a Ross el mérito de implantar la cultura del soccer en un país donde el baloncesto, junto al béisbol y hockey, era, y es, el deporte rey.

Si por algo fue conocido el NY Cosmos fue por la ambición que mostró desde su primer minuto de vida, coincidiendo prácticamente con el nacimiento de la NASL (North American Soccer League) fruto esta de la fusión de las entonces dos competiciones existentes, la United Soccer Association y la National Professional Soccer League.

No es casualidad que dada esa ambición el Cosmos sea, con cinco títulos de liga, el equipo más laureado de una competición que llegó a su fin mediada la década de los 80’, todo ello por una mala gestión que derivó en una grave crisis económica.

UN INICIO DURO

El NY Cosmos, como otras tantas franquicias, tuvo unos primeros años complicados, aunque no tanto en el aspecto deportivo como en el financiero. Rara vez se sobrepasaron en los diferentes estadios donde jugó los 4.000 espectadores, siendo la inmensa mayoría inmigrantes.

Plantilla del NY Cosmos campeón de la NASL en 1972.

En 1972, ya en la segunda campaña del club en la NASL, se logró el título liguero, algo que pese a todo apenas tuvo relevancia. El Cosmos, por mucha ambición existente, estaba avocado a la desaparición, demostrándose así el poco enganche que causaba el soccer en un país donde los espectadores estaban pegados a la pantalla de su televisión disfrutando de la NBA.

Pero todo cambió en 1975, cuando Steve Ross firmó un contrato de explotación por siete millones de dólares americanos en concepto de retransmisiones y marketing. Ese empujón económico dio alas a la entidad y permitió a Steve cumplir el que desde la fundación de la franquicia había sido su sueño.

LA LLEGADA DE PELÉ

Pelé, el entonces considerado como mejor jugador del mundo, aterrizó en Nueva York en 1975 tras múltiples intentos por parte de la entidad de acometer su incorporación. Tal era el interés de la franquicia en ficharlo que los colores de la propia equipación del club, así como su escudo, habían sido desde su fundación un guiño al astro brasileño.

Pelé durante su primer encuentro con el Cosmos.

La influencia de O Rey propició un cambio en la indumentaria de Cosmos, pasando a ser esta blanca en su práctica totalidad en homenaje al Santos, club donde su nueva estrella había desarrollado toda su carrera. Además, la afluencia de público al estadio aumentó hasta los casi 50.000 espectadores por encuentro de media, lográndose máximos de casi 80.000. Sin duda, había sido un acierto.

MÁS ESTRELLAS PARA COSMOS

La experiencia de Pelé no pasó por alto para los grandes jugadores del momento, quienes fruto del efecto llamada empezaron a ver con buenos ojos aquello de abandonar sus respectivos clubes para recalar en una liga que crecía a diario y que, además, les brindaba la oportunidad de un soñado retiro dorado.

Las llegadas de Beckenbauer, Carlos Alberto o Chinaglia, entre otros, colocaron más aún en el mapa al balompié estadounidense y despertaron el interés de un gran número de aficionados por el soccer. Como es lógico, los éxitos seguían llegando a medida que el Cosmos se convertía en referente, cumpliéndose así las pretensiones iniciales de Steve Ross.

Además, se disputaron encuentros amistosos contra rivales europeos del calado de Bayern de Múnich o FC Barcelona, algo que hasta la llegada de Pelé a la NASL resultaba impensable.

COMIENZO DEL DECLIVE

No es oro todo lo que reluce, o al menos eso dicen. En 1983, éxitos deportivos aparte, la compañía Warner comienza a deshacerse de aquellos negocios que considera no rentables y entre los que se encuentra la franquicia neoyorkina.

Chinaglia, el último superviviente de la franquicia.

Chinaglia, ya como exjugador, intenta salvar al Cosmos de la bancarrota pero la situación de la entidad, económicamente hablando, es crítica. Para ello decide prescindir de las grandes estrellas mundiales que habían sido contratadas años antes, lo que supone una caída en picado de la franquicia.

A todo esto se une la desaparición en 1984 de la NASL, siendo el fútbol indoor la única salida para una entidad que acaba muriendo en 1985. Desde entonces, y desgraciadamente, la franquicia sólo sale a la luz por constantes disputas relacionadas con los derechos del nombre y escudo, todo ello motivado por la explotación económica de la marca, la cual permanece en la memoria de muchísimos estadounidenses.

Y de esta forma, tan cruel como común, desapareció la que fuera la entidad más ambiciosa y laureada del balompié americano. Una franquicia por la que pasaron jugadores de la talla de Johan Cruyff, aunque no llegara a debutar de manera oficial.

El vigués Santiago Formoso, con el dorsal 25.

Ya para finalizar no podemos, ni debemos, olvidarnos de Santiago Formoso, el primer futbolista español -nacido en Vigo pero nacionalizado estadounidense- en vestir la colorida elástica de Cosmos.

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