Entrevista a Paco Alba, autor de «Ascenso Plateado».

Paco Alba (Málaga, 1977) se define como un «curioseador balompédico», es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de su ciudad natal y autor de «Ascenso Plateado». La pasada semana tuve la suerte de compartir con él una larga y tendida conversación sobre la historia del fútbol en Málaga, el presente y futuro del club, así como de su obra. He aquí el resultado, disfrutadla.


Como punto de partida, ¿Cómo y de dónde le viene a Paco Alba el interés por el fútbol? 

Fue algo un tanto sorprendente, en mi casa no había tradición futbolística por parte de mis padres pero sí que desde pequeño tuve esa inquietud. Recuerdo sentarme a ver los partidos sólo, siendo el mundial de México 86 el primer recuerdo que tengo, y al final mis padres se han acabado uniendo a ver los encuentros junto a mí.
El contacto con el Málaga ya fue más lógico. En el colegio, me juntaba con un amigo que tenía un familiar que habitualmente iba al fútbol y le hizo un abono infantil, así que mi madre preguntó si sería posible que los acompañase, algo a lo que accedieron. A partir de ahí, sobre finales de los 80’s, empecé a acudir a La Rosaleda. Recuerdo que me gustó todo; el olor a césped, cuando subía el vomitorio, la sensación, todo. Desde entonces, y hasta el día de hoy, aquello se quedó dentro de mí.

En tu blog personal comentas que el fútbol llega a Málaga a comienzos del S. XX, ¿Qué repercusión tuvo entonces tanto en la ciudad como en su sociedad?

En aquel momento el fútbol se veía más bien como algo extravagante, algo que le hacía competencia -según he podido leer- al toreo, que era el espectáculo con el que más se identificaba la gente. Afortunadamente el tiempo demostró que son cosas que no tienen nada que ver, pudiendo tener cada una su propio espacio. Cierto es que en los inicios no había ninguna instalación adecuada al fútbol y los jugadores se entrenaban en la plaza de toros.
El primer partido del que se tiene noticia tuvo lugar en 1904, en un terreno irregular, muy desnivelado, en la hoy conocida como zona del Hospital Noble, cerca del puerto de la ciudad. La gente iba allí un poco por curiosidad, para descubrir eso nuevo que llegaba desde Inglaterra. A partir de ahí el fenómeno fue creciendo hasta que ya con el profesionalismo la gente empezó a identificarse con él. Al principio no fue más que eso, una mera extravagancia de la que nadie sabía que esperar.

Después de un primer cuarto de siglo un tanto convulso, surge la figura del CD Malacitano, germen del ya difunto CD Málaga. Respecto a este último, ¿Hay algo que recuerdes con especial cariño? ¿Algo que añorar de aquel club? 
Realmente no hay nada que añorar, nada que el vigente Málaga CF no tenga. Al final lo que prima es el sentimiento porque aunque los equipos sean diferentes hay cierta continuidad. El actual club surge a partir del Atlético Malagueño, que había sido el filial del CD Málaga, por lo que al final no se trata de un nuevo proyecto en sí. Esa continuidad no es posible tenerla en cuenta de forma estadística pero hay ejemplos que la justifican, como los de algunos jugadores que han participado con las tres diferentes denominaciones.
Si mi forma de asistir y vivir el fútbol ha cambiado es porque el actual, en ocasiones y comparado con el de hace 30 años, parece casi otro deporte, pero no porque pueda decir que eche nada en falta con respecto a esa época.

Una formación del CD Málaga, temporada 1988/89
Fuente: Alineacionesinternacionales.blogspot.com

Tras la desaparición del CD Málaga surge un nuevo proyecto casi desde cero, el del actual Málaga CF. ¿Cómo vivió la ciudad este proceso? ¿Hubo muchos obstáculos o la gente remó en una misma dirección? 
Bueno, es cierto que hubo obstáculos. La gente no estaba muy convencida de ese nuevo proyecto. El CD Málaga venía ya de una etapa con malas gestiones, donde los presidentes no se preocupaban de tener una economía sostenible y reinaba una máxima, la de no escatimar en gastos, siendo el siguiente en llegar quién lidiase con ello. Eso echó a mucha gente atrás.
Además, siempre ha existido esa inevitable competencia con los grandes, más cuando el equipo representativo de la ciudad debía partir de la tercera división. En esa primera temporada 1992/93 se ascendió a 2B para acabar descendiendo de nuevo, por lo que la poca masa que había conseguido engancharse volvió a recaer. Fue un periodo poco agraciado y no es hasta que se da ese ascenso a 2A cuando la gente se da cuenta de la existencia de un nuevo Málaga, un equipo grande que puede llegar a la élite y volver a ser un digno representante de una ciudad con medio millón de habitantes.

Después de más de 25 años de historia del Málaga CF, lo primero que se le viene a uno a la mente cuando habla del club es la figura de Al-Thani. ¿Cómo recuerdas la llegada del jeque? ¿Confiabas, como la inmensa mayoría de la afición, en el ilusionante proyecto que traía entre manos?
Si te soy sincero he de decir que no confiaba mucho y esto me hacía ir a contracorriente respecto al sentir general. El Málaga CF venía de una etapa dura económicamente hablando -había vivido un concurso de acreedores- y surgió la posibilidad de traspasar la propiedad del club a este hombre que decía tener un gran potencial económico. Entonces se pensó que podría ser una buena opción.
Yo, sin embargo, no lo vi así porque el proyecto que traía era muy desmesurado. No especificaba nada, hablaba de tener la mejor cantera del país, de ampliar los campos de entrenamiento, de reformar el estadio, etc. pero el tiempo pasaba y nada acababa de concretarse. Al principio fue muy apoyado por la administración, aunque él achaca que se le frenó y asegura haber tenido ganas reales de invertir de no ser por esa supuesta obstaculización.
Nunca fui muy partidario de este tipo de proyectos porque no creo que sean lo más adecuados para sostener a un equipo a la larga y más si se hacen esas grandes inversiones en fichajes, a pesar de que le salió bien la jugada y consiguió un rendimiento deportivo maravilloso, pudiendo considerarse aquella época como la mejor etapa del club, algo que tardaremos años en volver a vivir. Quizá, si se hubiese invertido un poco más en asentar las bases del club, no habríamos tenido un éxito deportivo inmediato pero quién sabe si estaríamos ahora disfrutándolo, de una manera mucho más sostenible.
Por desgracia cuando lo deportivo va bien lo tapa todo y la gente lo que quiere es ver a su equipo ganar, independientemente de cómo se gestione el club.

Esa opinión crítica que manejabas entonces -y sigues manejando- tampoco se veía muy respaldada puesto que se estaban viviendo grandes momentos. Un ejemplo de ello son las temporadas 2011/12 y 2012/13, cuando el proyecto tocó techo. ¿Cómo recuerdas aquellos dos mágicos años?
Mentiría si dijese que no lo disfruté. Cuando te identificas con un equipo que generalmente ha estado en categorías inferiores y de repente te encuentras ahí, codeándote con los grandes de Europa, es indudablemente una satisfacción. Aun así no llegué a disfrutarlo como sí que lo había hecho con otros logros anteriores. Un ejemplo de ello fueron los encuentros intersemanales, pasamos de ir unos pocos aficionados a partidos coperos a encontrar La Rosaleda abarrotada para ver al Málaga recibir y plantar cara a un Milán, un Porto, etc. En ese momento veía gente a mi alrededor que era poco habitual por el estadio, gente que se sumaba al carro sin tener un convencimiento real de lo que era eso. No digo que no fueran del Málaga, no.
Eso me hizo sentirme extraño en determinados momentos, significando un antes y un después que acabó derivando en que tras bastantes temporadas consecutivas siendo abonado del club, dejé de serlo. Ya no me sentía tan cómodo como siempre, mi identidad con el equipo no era la misma que en años anteriores.

Pregunta obligada, ¿Cómo viviste aquel famoso partido de Dortmund? Tuvo que ser un varapalo enorme. Además, ¿Podría considerarse aquel día como el comienzo de la debacle del club?
Digamos que, por aquel entonces, se daban unas circunstancias personales que me permitieron vivirlo intensamente. Recuerdo haberlo visto en casa de mis padres, allí todos juntos. Disfrutamos de un encuentro interesante en el que el Málaga dio la cara en el siempre hostil ambiente del Signal Iduna Park y ante un equipo mucho más acostumbrado a ese tipo de situaciones.
Luego llegó el sinsabor del final. El sentir general que hay en la ciudad es el de que aquello fue un robo, aunque mi opinión al respecto es mucho más moderada y no lo calificaría así. Si no, no se nos habría concedido aquel segundo gol en fuera de juego a falta de diez minutos y que nos ponía en clara ventaja. Sí es cierto que ese error no fue tan de bulto como el del gol del Dortmund, pero no deja de tener cierta importancia. Quizá, si cuando se tuvo esa gran ventaja a diez minutos del final, se hubiese jugado de una forma más conservadora, interpretando un poco mejor el momento del partido, no habríamos llegado a esa polémica arbitral.

Respecto a lo de la posible debacle he de decir que no lo veo del todo así. Esa temporada el equipo acaba en puestos europeos aunque la UEFA no permite la inscripción. La siguiente con Schuster ya es más de transición para luego llegar a dos años en los que con Javi Gracia al mando, la plantilla, dentro de las limitaciones que existían y con un proyecto bastante más austero en el que emergían jugadores de la cantera, cumple. A pesar de quedar en tierra de nadie, se disfrutó. Fue un término medio mucho más lógico.
El proyecto empieza a decaer a raíz de la salida de Javi Gracia, cuando Al-Thani interviene de manera más personal en la gestión deportiva e influye en la contratación de determinados jugadores muy desconocidos, los cuales supuso que serían más válidos. Es ahí cuando empieza la caída, hasta el día de hoy.

Una palabra que parece ir ligada con el fútbol en la ciudad de Málaga es inestabilidad. ¿Qué hace tan difícil mantener a un club de élite en la ciudad?
Personalmente, y viéndolo desde dentro, no tengo esa impresión pero sí que es cierto que nunca hemos sido capaces de tener dos equipos grandes simultáneamente. Aun así he de decir que no somos los únicos que tenemos cierto lío, hay otras ciudades como Palencia o Burgos que también han vivido episodios bastante convulsos.
No sabría nombrar ninguna razón respecto a que las cosas no acaben de salir cuando parece que así va a ser. Somos la quinta ciudad de España en cuanto a volumen de habitantes, por lo que si atendemos a ese criterio deberíamos tener un equipo que cada año optase a los puestos europeos, que tuviese opciones reales de conseguir alguna Copa del Rey, etc. Pero si por otro lado atiendes a la historia futbolística de la ciudad eso nunca ha existido, hemos sido durante años catalogados como un equipo ascensor.
El hecho de ser una ciudad grande no debe obligarte a ser una referencia dentro del panorama nacional. De guiarse por ese criterio habría equipos, como el Villarreal, que no habrían pasado de tercera división. Además, en este caso, más allá del respaldo de la afición, han tenido la suerte de contar con inversores de la zona, gente que realmente siente el club.

Hacemos una parada en tu libro, “Ascenso Plateado”. ¿Qué narras en él y cómo surge la idea de publicarlo?
“Ascenso Plateado” nace de la inquietud que tenía por recoger un testimonio escrito de ese año. Veníamos de un par de temporadas en las que el equipo no había logrado clasificarse para la fase de ascenso y las expectativas entonces eran bastante altas. Eso se juntó con mis últimos años de licenciatura, donde buscaba una forma de evadirme del estudio.
Desde siempre me ha gustado leer la prensa, sobre todo en papel. Así que empecé a acudir con mi cuadernillo a la biblioteca para informarme e ir haciendo mis notas. Además, tuve suerte y el rendimiento del equipo acompañó. Poco a poco fui recogiendo toda aquella información y tiempo después, con la perspectiva que te dan los años, supuse que podría ser bonito compartir con la gente aquellos agradables momentos. Fue entonces cuando revisé las notas y valoré las posibilidades que tenía aquello de ser difundido.
Finalmente, me decidí por plasmarlo en un libro, el cual tuve que auto publicar ante la falta de interés de las editoriales con las que contacté. Estoy muy contento tanto con el resultado como con la aceptación que ha tenido. Además, en estos momentos que vivimos decidí compartirlo, de manera gratuita y en formato PDF, para intentar hacer más ameno el confinamiento.

Tuviste la suerte de contar con la colaboración de Mikel Roteta e Ismael Díaz, dos de sus protagonistas. ¿Cómo fue aquello?
Imagínate. Sólo el hecho de que respondiesen a mi llamada fue una sorpresa. Recuerdo que, a pesar de tener poca fe, contacté con ellos por redes sociales y enseguida Ismael Díaz, el míster, me remitió a un texto de su blog que era bastante identificativo, dándome total libertad para usarlo.
Lo de Mikel Roteta me sorprendió aún más y es que se volcó de lleno con el proyecto. Era un jugador carismático, que para mí había sido un símbolo del Málaga CF y sobre quién mejor se personificaba la figura del club. No sólo me ayudó sino que además se interesó por el producto en sí, haciéndose con más de un ejemplar y dándome la oportunidad de quedar con él para acabar compartiendo una afable conversación. Resulta bonito ver que esa gente a la que tienes una estima tan alta dentro del campo está al mismo nivel, o incluso por encima, fuera de él.

Mikel Roteta, referente tanto fuera como dentro del césped.

Volviendo al Málaga CF. ¿Qué rumbo crees que tomará el club en el futuro? ¿Se salvará de una hipotética desaparición?
Ahora mismo la situación es un tanto compleja, por lo que no podría darte una respuesta concreta. Esta pandemia ha tenido tal influencia que hay que tomarlo como un condicionante para todos los equipos, más aún si cabe en el caso del Málaga.
Respecto a la desaparición, el club no vive una situación como la del CD Málaga. No hay realmente una deuda, el problema está en la estructura interna, donde no han sido capaces de adaptarse al descenso. Se debería haber articulado algún mecanismo para evitar jugárselo todo a una única carta, la del ascenso a primera división. Ahora toca intentar sobrevivir.
Por suerte, la gestión de Al-Thani ha llegado a su fin. Desde hace unos meses tenemos ahora la figura de un administrador ciertamente neutral que tomará las medidas que en cada momento se estimen oportunas. Por eso creo que el equipo está en buenas manos, aunque todo depende de la decisión judicial y los plazos fijados al respecto. Habrá que esperar para ver cómo influye la crisis del coronavirus en este aspecto, si acaba beneficiando al club o no.
Siendo realista he de decir que el futuro es muy incierto, por lo que no queda otra que estar pendiente de lo que va surgiendo. La mejor solución sería el acabar de arrebatarle el club a Al-Thani, haciéndolo de la gente, sin grandes grupos inversores.

Al hilo de lo que comentas, y después de mucho leerte, se puede ver que abogas por un proyecto por y para los socios. Entonces, un par de cuestiones que se me antojan imprescindibles, ¿Apoyaría la ciudad y la afición este nuevo proyecto que empezaría desde lo más bajo de nuestro fútbol?
Sinceramente no creo que el apoyo fuese multitudinario y mucho menos al principio. Esta idea, las veces que la he planteado en mi entorno, apenas se ha visto respaldada. Entiendo que puede ser por el hecho de no ver equipos que estén en la élite con este modelo de gestión.
El caso que más presente tenemos puede que sea el de Unionistas, que está sobreviviendo como buenamente puede en 2B. Es cierto que hay varias ideas en diferentes ciudades pero acaban entrando en competencia con clubes históricos que ya cuentan con esa necesaria masa social. Realmente no creo que el proyecto tuviese el apoyo necesario a pesar de que podría ser el único que hiciese sostenible el fútbol a la larga.
La gente, que es la que tiene esa capacidad de decidir, debería tener su protagonismo puesto que son los que siempre están al lado del club. Eso sería lo mejor para todos, incluida la ciudad. Aun así, no deja de ser algo complejo y la gente prefiere ver el fútbol como un espectáculo del que, a la hora de tomar responsabilidades, ya no forman parte de él.

¿No temes que a medida que el éxito y el beneficio económico asomen por la puerta el club empiece a ver como esa estructura social, que tanto le habría honrado en sus inicios, se corrompe?
Sí. De hecho creo que es bastante probable que eso ocurriese en el hipotético caso de que el proyecto viese la luz. Aun así preferiría correr ese riesgo. Esto ya pasa a ser algo que se da en muchos campos de la sociedad, el poder da de alguna manera esa ambición que en ocasiones deriva en corrupción. Así que puestos a correr ese riesgo, creo que es la mejor opción.

Ya para acabar, dos preguntas rápidas. La primera, de tener que volver a vivir un encuentro de la historia del fútbol malagueño, ¿Cuál sería y por qué?
El partido del ascenso de 2B a 2A, sin duda. Aquella victoria por 4-1 en La Rosaleda ante el Terrassa F.C. Con total seguridad diría que fue el partido que más he disfrutado. Recuerdo que aquella semana fui un poco contracorriente respecto a todo el mundo, nadie apostaba por la remontada. Yo, siendo sincero, siempre pensé que era posible, tenía esa fe y recuerdo vivirlo de una manera especial.

La segunda, de tener que cimentar la historia del fútbol en la ciudad en tres personajes, ¿Quiénes serían?
Es especialmente complicado. Aun así, los primeros nombres que se me vienen a la cabeza serían el de Mikel Roteta, por todo lo ya mencionado antes, el de Joaquín Peiró, por la capacidad que tuvo de conseguir aquello que la gente quería y necesitaba, y ya por último el de Isco, porque más allá de ser un jugador de la tierra y deslumbrar como lo hizo, simboliza, de alguna manera, aquel año de grandeza.

Recordad que podéis seguir a nuestro protagonista tanto por sus redes sociales  como por su blog personal, en el que habla de la historia del club. Además, también es posible adquirir su obra «Ascenso Plateado«.

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