El último diez: Parte II

Pese a su buen inicio en el Barcelona, Riquelme tuvo dificultades para adaptarse al fútbol europeo bajo los estrictos métodos del holandés Louis Van Gaal. El técnico tulipán dejó claro desde el principio que no había pedido su fichaje, reclamándole más disciplina y compromiso defensivo.

Pero los malos resultados del equipo acabaron con Van Gaal en la calle y con Riquelme tratando de encontrar su sitio en el conjunto culé.

Con Radomir Antic al mando, el Barça cerró otra temporada sin trofeos y Román acabó el curso marcando 6 goles y dando 11 asistencias en 42 partidos.

En la temporada 2003/2004, los culés se harían con los servicios de Ronaldinho Gaúcho y Riquelme sería descartado por la nueva directiva al contar con 4 extranjeros en la plantilla. El club catalán pactó una cesión de 2 años con el Villarreal, un pequeño club de Castellón, una ciudad de menos 50.000 habitantes.

Con la camiseta amarilla, Riquelme recuperaría la confianza y se reencontró con su mejor fútbol. En su primer año consiguió un octavo puesto en Liga y alcanzó las semifinales de la Copa de la UEFA con 13 goles y 15 asistencias. El 8 del Villarreal comenzaba a enamorar a la afición del Madrigal.

La 2004/2005 se inició con la llegada al banquillo amarillo de Manuel Pellegrini, así como con el fichaje del delantero uruguayo Diego Forlán. La conexión de Riquelme con el charrúa fue total y el Villarreal completó un año histórico, en el que ganó la Copa Intertoto y acabó tercero en el campeonato liguero.

El argentino fue el máximo asistente con 10 pases de gol, mientras que Forlán anotó 25 tantos que le sirvieron para ganar la Bota de Oro.

El tercer puesto posibilitó al Villarreal debutar en la Champions League 2005/2006. El submarino amarillo eliminó al Everton en la fase previa y lideró un grupo formado por Manchester United, Lille y Benfica.

En las eliminatorias consiguió cargarse a Glasgow Rangers e Inter de Milán, para llegar a unas históricas semifinales frente al Arsenal de Wenger.

Los de Londres ganaron 1-0 en Highbury pero sufrieron en su visita a El Madrigal. Riquelme tuvo la mejor oportunidad para empatar la eliminatoria, pero el argentino falló uno de los pocos penaltis de su carrera aquella noche.

En la selección, siguió sin contar para Bielsa hasta que este perdió la final de la Copa América 2004 y fue relevado del cargo.

Con Pekerman, Riquelme comenzó a liderar a la albiceleste rumbo al Mundial de Alemania y participó en el subcampeonato de Argentina en la Copa Confederaciones.

En su primer campeonato del mundo, regaló 5 asistencias de gol pero se despidió en cuartos, tras una polémica sustitución de Pekerman. Su cambio desencadenó en el empate de Alemania y la eliminación de la albiceleste en los penaltis.

Tras la copa del mundo, Riquelme también recibió muchas críticas, y decidió renunciar a la selección para evitar más disgustos a su madre.

Después de aquellas decepciones, Riquelme tuvo una disputa con el Villarreal por el regreso de las vacaciones navideñas y acabo siendo apartado del club.

El Presidente de Boca Juniors -Mauricio Macri- ofreció una solución al conflicto, proponiendo una cesión hasta el 30 de junio del 2007. Los xeneizes se harían cargo de su salario, y el hijo pródigo regresaba a La Bombonera.

Su etapa en Villarreal, se cerró tras jugar 144 partidos, marcar 44 goles y dar 59 asistencias. Desde su vuelta Riquelme se convirtió en el líder de Boca, siendo decisivo para la sexta Copa Libertadores conquistada por los bosteros.

En octavos de final, marcó dos tantos ante Vélez, anotó el primer gol del partido de vuelta ante Libertad de Paraguay y en semifinales inició la remontada ante Deportivo Cúcuta.

Su actuación en la final sería aún más espectacular al anotar el segundo gol de la victoria por 3-0 ante Gremio en la Bombonera y hacer un doblete en Portalegre.

Riquelme estaba atravesando por el mejor momento de su carrera y regresó a la selección para encarar la Copa América de 2007 celebrada en Venezuela.

Anotaría cinco goles en el torneo y comenzaría a entenderse con Leo Messi para llevar a los suyos a la final. En Maracaibo perdieron 3-0 ante Brasil, pero Riquelme pudo tomarse la revancha un año después en Pekín.

Román participó en los Juegos Olímpicos de 2008 como capitán colgándose la medalla de oro, junto a Di María, Messi y Agüero.

Cuando terminó su cesión en Boca, tuvo que regresar a Villarreal donde apenas contó para Pellegrini, hasta que se le encontrase un nuevo destino.

Finalmente, Boca encontró la manera de abordar el fichaje en 2008 y se hizo con los derechos de Riquelme, a cambio de 15.000.000 de dólares. Aquel traspaso, sigue siendo aún el más caro nunca ha pagado antes por un club argentino.

Nada más regresar, ganó con la Recopa Sudamericana y se proclamó campeón del Torneo Apertura de 2009. Esa misma temporada, Riquelme anunció su renuncia definitiva a la selección Argentina, debido a sus diferencias personales con el seleccionador Diego Armando Maradona.

El Diez se perdía el Mundial de Sudáfrica y ponía fin a una trayectoria con la albiceleste que se hizo demasiado corta, con la absoluta solo disputó 82 partidos y marcó 26 goles jugando, 2 Copa América y un solo mundial. Un triste bagaje para una de las mayores leyendas del fútbol argentino.

Las siguientes campañas no fueron tan proliferas en cuanto a títulos pero Riquelme siguió deleitando a sus aficionados, quiénes impulsaron la creación de una estatua de su ídolo.

Hubo que esperar hasta 2012 para ver como el 10 guíaba de nuevo a Boca a una final de la Libertadores. Esta vez los xeneizes perdieron ante Corinthians y Riquelme anunció tras el partido que no continuaría en el club.

Parecía que el jugador estaba lejos de la Bombonera, pero la insistencia de la entidad y el retorno de Bianchi al banquillo xeneize provocó su regreso en febrero del 2013. Ese año jugó 23 partidos y marcó 7 goles pero Boca decidió no renovarle, por lo que jugó su último partido ante Lanús.

Riquelme dejaba un legado de 11 títulos para Boca incluyendo tres Copas Libertadores y una Copa Intercontinental. En total, jugó 388 partido cómo xeneize, donde marcó 92 goles y dió 153 asistencias.

Terminó su carrera donde comenzó todo. Firmó por Argentinos Juniors para jugar en Segunda y lograr un ascenso que devolvió al equipo a la máxima categoría. En La Paternal jugó 18 partidos e hizo 5 goles antes de anunciar su retirada definitiva del fútbol con 36 años en 2015.

El balón decía adiós a las caricias de un fenómeno, un futbolista qué marcaba el ritmo del juego y que hasta la fecha es considerado el último gran 10 del fútbol mundial.

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