El Arsenal de los «Invencibles»

El conjunto londinense logró esta increíble hazaña en una de las ligas de mayor nivel.

En mayo del año 2003, el Arsenal cerraba la temporada como campeón de la Copa Inglesa. El conjunto gunner mantendría el mismo bloque de cara a la nueva campaña 2003/2004, una potente plantilla en la que destaban jugadores como Robert Pires, el capitán Patrick Vieira y por supuesto, el elegido mejor jugador del campeonato Thierry Henry. ¿Cómo no recordarles?

En el apartado de altas y bajas lo más destacado fue la marcha tras 13 temporadas del guardameta David Seaman, el lugar del mítico inglés sería ocupado por el portero del Borussia Dortmund, el alemán Jens Lehmann. El Arsenal dio el pistoletazo de salida a la Premier con un pleno de victorias en las cuatro primeras jornadas; Everton, Middlesbrough, Aston Villa y Manchester City. Los rivales iban cayendo uno tras otro.

En la sexta jornada los gunners se enfrentaron al Manchester United en Old Trafford. El conjunto de Arsene Wenger visitaba al vigente campeón de la Premier, ese que se presumía como su gran rival por el campeonato. En la recta final del encuentro, un salto entre Vieira y Van Nistelrooy acabó con el jugador francés por los suelos, tras ser arrollado por el delantero. Al caer, el capitán gunner realizaría un amago de patada contra el holandés, lo que le acabaría costando la segunda tarjeta amarilla. Aquella acción desencadenó una tángana entre los jugadores.

El Arsenal, en inferioridad, resistía los ataques de los red devils hasta que en el último minuto un empujón de Keown a Forlán fue señalado como penalti. Ruud Van Nistelrooy tenía la victoria en sus botas, pero su fuerte disparo se estrelló contra el travesaño. Finalizado el partido, con empate sin goles, los jugadores del Arsenal, llenos de rabia, fueron a cobrarse su venganza contra el atacante holandés, ya que consideraban que había sobreactuado en la expulsión de Vieira. Aquellos actos costaron una fuerte sanción al club londinense, pero los gunners lograron salir vivos de la que posteriormente sería bautizada como “La batalla de Old Trafford”.

A la siguiente jornada sufrieron para derrotar al Newcastle. Sin embargo lograron el triunfo gracias a un penalti a diez minutos del final, ejecutado con gran clase por Henry. En su visita a Anfield, el Liverpool se adelantó en el marcador pero Edu, con la colaboración de Hyypia, y Pires, con un colocado disparo a la escuadra, decidieron el partido para los de Wenger.

En la novena jornada Arsenal y Chelsea, los dos únicos equipos por entonces invictos en el campeonato, se vieron las caras en Highbury con el objetivo de desempatar en lo alto de la clasificación. Al poco del inicio, un tiro de Edu fue desviado por la barrera, introduciéndose en la portería del equipo visitante.

Instantes después el Chelsea empató gracias a un tremendo disparo del argentino Hernán Crespo. El Arsenal, liderado por Henry, buscó con ahínco una victoria que le otorgase el liderato en solitario pero la falta de puntería y un buen Cudicini lo impedían. El portero italiano acabaría sin embargo protagonizando el error más garrafal del encuentro, al escaparsele de las manos un balón que terminó tropezando en un Henry que lograba de esa forma el gol de la victoria.

Eran imparables, con un juego intenso y atractivo. El equipo de Wenger ya tenía su seña de identidad. Los gunners jugaban de memoria y nadie sabía cómo parar el talento de aquellos jugadores.

No obstante, entre finales de noviembre y principios de enero el Arsenal vivió su única mala racha de la temporada, cuando empató cuatro de los siete partidos que disputó, haciéndolo descender hasta la segunda posición, a tres puntos de distancia del Manchester United. Pero a partir de ahí, los gunners encadenarían nueve victorias consecutivas. El equipo londinense había aprovechado el mercado invernal para incorporar al español José Antonio Reyes, un jugador el sevillano que debutaría ante el Manchester City en un encuentro en el que los gunners vencieron por la mínima y en el que Henry volvió a mostrar su tremendo poder goleador.

El Arsenal se afianzaba en el liderato y encadenaba, desde el comienzo del campeonato 25 encuentros sin conocer la derrota, superando así su propio registro marcado en la temporada 1990/91.

En su visita a Stamford Bridge en la vigésimo sexta jornada, el Chelsea se adelantó a los 48 segundos por medio de Gudjohnsen, pero el Arsenal tan sólo tardaría 20 minutos en darle la vuelta al marcador gracias a un gran pase de Bergkamp culminado por Vieira y un tanto de Edu a la salida de un córner. Con esa victoria los gunners dejaban al Chelsea a 9 puntos de distancia.

Pasaban los partidos y seguían sin conocer la derrota. Los invencibles iban aniquilando a sus rivales. Con 22 victorias y 7 empates en 29 jornadas, llegaba el momento de recibir a un Manchester United que se encontraba ya a 12 puntos de distancia. En ese partido, fruto del empate a un gol, se puso fin a la racha de nuevo encuentros consecutivos ganando.

Ya con la Premier prácticamente en el bolsillo, soñaban con conseguir el triplete pero en sólo tres días caían eliminados de las semifinales de Copa por el Manchester United y de los cuartos de final de la Champions League, tras recibir un duro correctivo por parte del Chelsea. Aún así se levantaron rápido del golpe y en su vuelta a la competición liguera derrotaron al Liverpool, consolidando su ventaja de siete puntos a falta de dieciocho por disputarse.

El empate sin goles en el siguiente partido ante el Newcastle se convirtió finalmente en un resultado positivo ya que el Chelsea cayó derrotado esa misma jornada. La posterior manita al Leeds, en una nueva exhibición de Henry como autor de cuatro de los goles, dejaba al Arsenal a un punto de ser matemáticamente campeón.

El destino quiso que los gunners pudieran entonar el alirón en el feudo del Tottenham, su gran rival en el norte de Londres. Con goles Patrick Vieira y Robert Pires, el equipo de Wenger lograba el empate que les daba la decimotercera liga de su historia. Con la Premier ya certificada, aún les quedaban todavía cuatro obstáculos para conseguir algo histórico, el cerrar la temporada liguera sin cosechar ni una sola derrota. Y así fue.

En el último partido, con los goles de Henry -máximo goleador del campeonato con 30 tantos- y del capitán Vieira, derrotaban por la mínima al Leicester City en Highbury, culminando una temporada de ensueño. Habían pasado más de cien años desde que el último equipo inglés completase un campeonato invicto.

Ese Arsenal de los “Invencibles” lo hizo con unos números abrumadores, con 26 victorias y 12 empates, siendo el equipo más goleador del torneo con 73 dianas así como el menos goleado, concediendo únicamente 26 tantos. Una gesta difícilmente igualable y un equipo que forma ya parte de la historia.

Aquella racha llegaría a su fin en la siguiente temporada a manos de dos viejos conocidos, el Manchester United y Ruud Van Nistelrooy. Pero eso, eso ya es otra historia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *