Cuando el Buitre sobrevoló Celaya

En el conjunto mexicano coincidieron varias leyendas merengues.

La ciudad de Celaya, situada en el estado de Guanajuato y con poco menos de medio millón de habitantes, guarda una estrecha relación con España más allá de su hermanamiento con Vigo.

Allí, a más de 1.700 metros de altitud sobre el nivel del mar y ante la incredulidad de muchos, Emilio Butragueño decidió poner punto final a su dilatada y exitosa carrera. Pero no, el Buitre no fue el único merengue que recaló en las filas del conjunto mexicano entonces presidido por Enrique Fernández, un empresario español afincado en la ciudad.

LOS INICIOS

El Celaya FC siempre se ha caracterizado, a excepción de esos gloriosos últimos años del S. XX, por ser un club humilde. Mediada la década de los 50, y coincidiendo con el nacimiento de la entidad, se vivieron momentos de inmensa alegría.

En apenas tres años, y cuando aún estaban en pañales, el conjunto celayense logró el campeonato de la segunda división mexicana, algo que les permitió debutar en julio de 1958 en la máxima categoría del fútbol nacional.

“Celaya es, según varios estudios, una de las ciudades más peligrosas del mundo”

Aquella aventura se inició con una abultada derrota ante el Club América, algo entendible si tenemos en cuenta la solera del conjunto rival. La primera victoria tardó en llegar, no siendo hasta la octava jornada de campeonato cuando nuestros protagonistas derrotaron por la mínima al Club Zamora.

La temporada, a pesar de los horribles registros, llegó a su fin con un balance positivo para un conjunto celayense que se libraba del descenso por apenas un punto de diferencia. Pero aquello no fue más que la crónica de una muerte anunciada. En 1961 el equipo finalizó la temporada regular en última posición, siendo entonces relegado a la categoría de plata del fútbol azteca.

UN LARGO LETARGO

Aquel descenso, por increíble que pueda parecer, desembocó en la desaparición del club en 1970 tras unas discretas participaciones en los diferentes torneos de ascenso.

El Tecnológico, en 1970 – Vía cronistasdeguanajuato.blogspot.com

La ciudad quedó huérfana de balompié, pero sólo durante unos años. Menos de un lustro después Celaya volvió a disfrutar del balón, y por partida doble. Por un lado, estaba el Celaya, por el otro, el mítico Tecnológico de Celaya, aquellos inolvidables linces que acabarían desapareciendo años después de hacer las delicias de la población local.

UNA NUEVA ETAPA

El club, tras muchos vaivenes, reapareció en Primera División “A” en 1994 después de haber sido vendido a unos empresarios de San Luis entre los que destacaba el español Enrique Fernández, ya mencionado unas líneas más arriba.

El proyecto, que en un principio iba a ser a largo plazo, dio sus primeros frutos ese mismo año en forma de ascenso a la máxima categoría del balompié nacional. La situación pilló de imprevisto a más de uno, socios del mismo incluidos, por lo que la directiva solicitó la ayuda económica de la afición para lograr la imprescindible remodelación del Estadio Miguel Alemán, requisito exigido por la Federación Mexicana de Fútbol.

Enrique Fernández, junto al Buitre.

LA LLEGADA DE UN LÍDER

Entre una obra y otra, saltó la noticia bomba. El debutante Atlético Celaya se hacía con los servicios de Emilio Butragueño, santo y seña del madridismo que buscaba una plácida retirada lejos de los focos del Santiago Bernabéu.

“Yo no sabía nada de Celaya, fue una aventura maravillosa” – Emilio Butragueño.

La llegada de Emilio, quién hasta entonces sólo había defendido la camiseta del Real Madrid, puso patas arriba al fútbol mexicano y situó a la ciudad de Celaya, desconocida para muchos, en el mapa internacional.

Los Toros del Atlético Cuernavaca, entonces renombrados como Atlético Celaya y con el Buitre al frente, bordaron una temporada 1995/96 de ensueño, convirtiéndose en la revelación de la competición. El equipo logró acceder a la final de la liguilla donde Nexaca, gracias a la regla del gol visitante, les derrotó pese a disponer Butragueño de una gran ocasión en los instantes finales del duelo de vuelta.

UNA MONTAÑA RUSA

El Atlético Celaya, tras esa inolvidable campaña, volvió a la habitual senda de la derrota. Ni las llegadas de Míchel primero, ni la de Hugo Sánchez después, lograron alejar al equipo de aquella horrible dinámica que ya había vivido décadas atrás.

“Iría donde estuviera Butragueño” – Míchel, a su llegada en 1996.

El equipo comenzó a coquetear con el descenso -evitándolo por la mínima en hasta tres ocasiones- hasta que finalmente, con crisis económica de por medio, fue vendido a Jorge Rodríguez Marié, quien por contrato mantuvo el nombre la franquicia durante la primera campaña para posteriormente llevarse al club a Cuernavaca, alegando como principal motivo de dicha mudanza la falta de apoyo de la afición.

La magnífica delantera celayense a finales de los años 90.

Desde entonces el equipo ha vivido varias refundaciones, la última de ellas en 2011. El que un buen día fue un exitoso proyecto liderado por El Buitre, y en el que disfrutaron de su ocaso futbolístico otras leyendas merengues como Míchel o Hugo Sánchez, ha acabado siendo otro negocio más. El cuento de hadas celayense fue breve, pero intenso.

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